martes, 21 de junio de 2011

Inteligencia colectiva y bancos de peces.

Leo en Nature* un artículo en el que estudian procesos de toma de decisiones en grupo para entender eso que ha venido a llamarse: inteligencia colectiva. El experimento es fácil: un banco de peces nada por un túnel que se bifurca en dos calles. En una de ellas hay una réplica de un depredador y en la otra tienen el camino libre para hacer... lo que hagan los peces.

Por ese "laberinto" se hacen pasar grupos de 1 a 16 peces mientras se graban los resultados para analizarlos. Los autores midieron tanto la tasa de acierto de cada uno de los componentes del grupo, como el tiempo que perdían en tomar la decisión o el número de cambios de dirección que sufría el grupo durante todo el camino.

La primera conclusión puede resultar de algún modo previsible; la probabilidad de tomar el camino correcto aumenta con el número de peces que busquen al depredador, es lo que los autores llaman el "fenómeno de muchos ojos"... eso de que 32 ojos ven más que 2.

Y es que para tomar la decisión acertada es necesario en primer lugar conseguir información suficiente, y obtener esta información, precisa su tiempo. Aumentando el número de peces se reduce el campo de vigilancia de cada uno y se agiliza la recepción de información.

La segunda conclusión del estudio es más inesperada: los bancos grandes de peces no solo toman decisiones más acertadas, sino que además son más rápidos decidiendo!!

En palabras de los propios autores, se esperaba que 16 peces tardasen más en decidir que 4, sin embargo no fue así; los grupos grandes no solo decidían de forma más rápida, además realizaban menos cambios de dirección durante el proceso.

http://www.flickr.com/photos/mycoffeemug/
La razón de este aumento de velocidad en la toma de decisiones parece estar relacionado con el modo en el que la información se "entiende" dentro del grupo. La decisión final se toma sopesando los diferentes cambios de dirección de los peces del exterior, que son imitados, o no, por los individuos vecinos. Se trata de un claro fenómeno de autorganización, sin líderes ni controles superiores, una característica típica de los sistemas complejos que se ha identificado en otros lugares, como las células de purkinje del corazón o la formación de atascos de tráfico… un vídeo de redes sobre el tema.

Uno de mis temas preferidos para trabajar con personas son los procesos autorganizados en empresas. Los equipos de alto rendimiento, los que hacen cosas realmente diferentes con mucho valor añadido, suelen tener este tipo de comportamientos. En ellos, a pesar de que exista una cierta jerarquía, cada profesional tiene bastante libertad para tomar sus propias decisiones. La analogía del experimento con estos equipos para mí es clara.

Por supuesto también me recuerda a movimientos sociales, como el 15M, es evidente. La aparición de movimientos sin líderes visibles ni cúpulas de poder es un proceso natural y autorganizado que depende, entre otras cuestiones, de la posibilidad de comunicarse… (EDITADO: cómo ha cambiado el sentido de este párrafo con los años!)

Sin embargo este no pretende ser un post sobre empresas ni sobre el 15M sino sobre los resultados experimentales de un grupo que trabaja en inteligencia colectiva y, para ser honesto, me falta comentar las limitaciones del modelo:

* Los autores se cuidaron de comprobar que no había peces más listos, con mejor vista o más rápidos, ... "expertos" que pudieran dirigir al grupo… algo parecido a lo que de hecho está ocurriendo en el mundo actual, ¿os acordáis?

* En este fenómeno pueden aparecer lo que se llaman cascadas de información, en la que los individuos no solo pueden no contribuir a la obtención de información, sino que además amplifican los errores.

Por último pero no por eso menos importante, los autores asumen algo que igual es mucho asumir: todos los peces tenían un solo objetivo, evitar al depredador… y ahora sí que miro a las empresas y a los movimientos sociales. Definir unos objetivos comunes y lograr comunicarlos es el principal reto que tienen por delante.

Juanjo Valderrama



* Se trata de una nota sobre un artículo en PNAS.

2 comentarios:

  1. Quizás al tratarse de un organismo con un repertorio comportamental básico y reducido (su ambiente homógeneo no les demanda más) la agrupación sea una forma de añadir complejidad al sistema, creando una entidad ¨colmena¨ o cardumen en este caso que sea capaz de tomar decisiones más acertadamente.

    Pero, ¿qué pasa cuando se agrupan pequeñas entidades de mayor complejidad? ¿Son capaces de tomar una mejor decisión, o simplemente demoran el proceso por ser ¨demasiado complejos¨?

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  2. Hola!! La respuesta corta a tu pregunta es: no lo sé :)

    La larga es algo así:

    i. Creo que no se puede presuponer que el ambiente de un pez es homogéneo pero supongo que te refieres a que indudablemente se trata de un organismo con comportamientos menos "complejos" que los de un humano.

    ii. Es absolutamente cierto que el modelo no es directamente extrapolable a humanos, la limitación de siempre... interesantes los resultados de tu experimento pero el cerebro de una rata no es el de un humano.. pues es verdad.

    Dándote la razón en la objeción, el interés del artículo para mí fue el siguiente: sistemas (cualesquiera) con mayor número de individuos pueden no solo tomar mejores decisiones (algo más o menos esperable) sino que además lo hacen más rápido.

    En realidad este tipo de fenómenos emergentes son relativamente frecuentes en modelos de autorganización. No sé si has escuchado hablar del ejemplo típico de las luciernagas que sincronizan su luz o del funcionamiento de las células de Purkinje del corazón (Así rápido te he encontrado esto, ojo que no me ha dado tiempo a leerlo: http://www.neoteo.com/la-fisica-de-la-sincronizacion )

    Para saber si los grupos humanos presentas esta misma propiedad emergente solo tenemos un camino: repetir el experimento en humanos :)

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